Niños y jóvenes ante los medios

Sonia Livignstone

La International Clearinghouse on Children, Youth and Media ha publicado un texto de Sonia Livigstone y Leslie Haddon, Young People in the European Digital Media Lanscape que viene a ofrecer las principales conclusiones de un proyecto europeo, EU Kids, que se ha desarrollado durante los años 2006-2009 y que ha representado el mayor esfuerzo de reunir, sintetizar y evaluar la investigación europea en materia de niños y jóvenes en relación con los medios digitales.

El trabajo de Sonia Livingstone y su equipo señala los riesgos y las oportunidades que ofrece el entorno digital a los niños y jóvenes y recomienda políticas de actuación para minimizar los perjuicios posibles y aprovechar los beneficios.

En los que se refiere a los riesgos y oportunidades, el citado trabajo ofrece una visión sintética.

Riesgos
Comerciales: publicidad, spam, cesión de datos personales, etc.
Agresivos : Violencia, odios, brutalidad, etc.
Sexuales: Pornografía, contenido sexual…
Valores: racismo, información sesgada, drogadicción, etc.
Oportunidades
Educativas: Fuentes educativas, trabajo colaborativo, etc.
Participación y compromiso cívico : Información global, intercambio entre grupos de interés, compromisos cívicos específicos, etc.
Creatividad y auto-expresión: uso de fuentes diversas, creación colectiva, generación de contenidos
Identidad y conexión social: expresión e identidad, redes sociales, etc.

Una nueva perspectiva sobre el impacto mediático

Los resultados, hasta aquí, coinciden con las principales preocupaciones que comparten la opinión pública y los actores que intervienen en este campo. El estudio aporta, sin embargo, una perspectiva novedosa. Distingue entre: a) el niño como receptor; b) el niño como participante; c) el niño como actor. En el primer caso, el niño es considerado como público receptor (antes de diría pasivo); en el segundo, se considera su capacidad de interacción con el medio o con el emisor que se encuentra al otro lado del medio; y, finalmente, al introducir la noción de actor, lo que se considera es la capacidad del niño de convertirse en agente de una determinada tarea o acción, precisamente como resultado de su implicación en una actividad mediática previa.

Aunque en el estudio de Livingstone este aspecto sea marginal, vemos en él una buena propuesta para entender la capacidad de envolvimiento y de impacto que tiene el sistema digital en relación con los niños –aunque en general, en relación con cualquier persona- y su enorme diferencia con el sistema de comunicación de masas. Éste último dejaba poco espacio para la acción del sujeto, el público era –a causa del específico formato de comunicación (centralizada, de difusión y unidireccional)- pasivo, no tenía casi ninguna capacidad de respuesta o de acción. Hoy día, sien embargo, el entrono mediático digital permite no sólo la respuesta –o interacción con el medio- sino la interacción con otros emisores-participantes en el sistema e, incluso, la asunción de un rol de actor social –que depende o emerge directamente del medio (y de la interacción). He aquí la enorme diferencia entre una aproximación tradicional a los medios de comunicación en lo que se refiere a los “efectos” y una aproximación más actualizada que no puede hablar de efectos únicamente sino que debe de hablar de consecuencias en las pautas de interacción y en la acción social. En este último caso, el impacto mediático es más fuerte, más ecológico y sistémico y representa para las ciencias de la comunicación todo un reto.

Sonia Livinsgtone y Leslie Haddon señalan en su texto que tanto el perfil del niño usuario como el contexto en que se inscribe en el entorno mediático han cambiado en los últimos tiempos en Europa. El rasgo más notorio es la extensión de Internet, la mayoría de niños –más de un 60%- tienen contacto en Europa con Internet desde los seis años como mínimo y en algunos países alcanza ya a un 75% o un 90%. A juzgar por la evolución, Internet se convertirá en poco tiempo en un medio cuasi-universal, aunque aún las diferencias socioculturales siguen pesando mucho en la creación de brechas en el acceso.

Por otro lado, si hace unos años era frecuente que los jóvenes fuesen por delante de los padres en el uso de Internet, hoy se experimenta ya una notable extensión en el uso de Internet por parte de los padres, de modo que: “a further striking from 2005 to 2008 is that as many parents are now online as children, reversing the previous trend for teenagers especially to outstrip adults in termo f Internet use, although children may still “lead” in amount/quality of use. In 2008, 85% of the parents of 16-17 years olds hade ver used the Internet, a significant increase from the 66% online in 2005. In 2005 more children were online than their parents, but n longer. Indeed, across the EU27 only 9% of 6-17 year olds are online while their parents are not” (pp. 17-18). Por tanto, concluyen los autores: “There is, therefore, decreasing evidence thart children are the “digital natives”, because parents are ‘catching up’ with teenagers (and were alreadiy ‘ahead’ of younger childre” (p. 18).

Estos datos, permiten pensar que, aunque sea potencialmente, los padres pueden acompañar las primeras experiencias de sus hijos en Internet orientando educativamente su progreso en el medio.  Sin embargo, para que esto se convierta en una realidad, se requeriría un esfuerzo en Media Literacy que, por ahora, los estudios describen como insuficiente[1].

La puesta en marcha de una política

Tras haber examinado la situación de la investigación sobre Internet y niños en Europa y después de haber descrito la situación en que los niños se encuentran en el nuevo contexto tecnológico, el equipo de investigadores que ha participado en EU kids, propone una serie de acciones ligadas ala política de comunicación y a la educativa que merece la pena considerar y comentar.

La primera constatación es que, en Europa, existen las bases para extender un marco regulatorio en relación con niños y medios, en muchos países, pero que al mismo tiempo se constata que muchos niños y padres no disponen ni de los medios ni de las herramientas necesarias para afrontar los riesgos y aprovechar las oportunidades. En este sentido, los autores, aunque reconocen la importancia de la regulación personal en el uso de Internet, llaman la atención sobre el hecho de que un aprovechamiento completo del medio, tanto como la protección de los intereses de los niños, sólo se puede dar en un marco bien regulado donde la acción de los diversos actores esté bien señalada.

En la situación actual se advierte que si bien hay casos de países en que la tarea de autorregulación de los operadores y la industria es provechosa, hay casos en que la autorregulación presenta enormes lagunas y escasos resultados efectivos. Por eso cobra especial importancia todo lo que conduzca a la toma de conciencia social sobre la importancia del tema y las acciones de regulación que puedan emprenderse en cada país.

En relación con la alfabetización mediática escriben: “Given the growing ímpetus venid media literacy initiatives, it is timely to evaluate their effectiveness in increasing children’s critical knowledge of the online environment. The changing demands of a complex technological, commercial and, increasingly, user-generated environment sets limits on children’s media literacy, hence the importance of co-and self-regulation to support children’s media literacy” (p. 24).

La propuesta es clara y enlaza con las recomendaciones y propuestas que en el campo de la Media Literacy se están realizando recientemente en Europa. Es tanto como afirmar que la alfabetización mediática no puede funcionar como una coartada para abandonar la regulación o siquiera debilitarla; y tanto como sostener la idea de que una buena alfabetización mediática depende también de las regulaciones y las co-regulaciones. Desde un punto de vista sistémico, son los esfuerzos de regulación y de co-regulación los que sirven para manifestar y explicitar criterios, normas, valores y pautas que acompañan el crecimiento de la conciencia crítica, de la toma de conciencia social y de la autonomía personal en torno a los medios. De aquí que l regulación sea un elemento esencial en la construcción de un entorno propicio a la alfabetización mediática.

Prioridades en la investigación

En lo que se refiere a la política de investigación, Livingstone y Haddon proponen las siguientes recomendaciones:

  • Actualizar continuamente la investigación sobre niños y medios.
  • Prestar atención a contextos mediáticos emergentes: a) WEB 2.0, b) nuevos servicios móviles, entornos de juegos y otras plataformas).
  • Estudiar en profundidad el desarrollo de las capacidades de los niños en relación con la navegación y búsqueda de información, así como en la evolución de sus capacidades críticas en relación con los contenidos.
  • Prestar atención a problemas emergentes: anorexia, racismo, adicciones, piratería informática, descargas ilegales, uso de datos personales, etc.
  • Estudiar y ser activos en relación con el papel que los padres y las familias deben adoptar en relación con los riesgos online.
  • Analizar cómo es posible identificar específicamente los riesgos asociados a los niños en el contexto general de la población.
  • Estudiar y evaluar la efectividad de las estrategias de prevención técnica y de alfabetización mediática con vistas a proporcionar soluciones eficaces para diferentes contextos.

Un nuevo enfoque teórico

Más allá del documento que presentamos aquí y tomando en consideración el conjunto de estudios y propuestas presentados por EU Kids, parece que llega una nueva fase de estudios sobre la materia. Si hasta ahora, era urgente realizar un análisis comparativo entre diferentes países y contextos y proporcionar un balance de la investigación realizada hasta el momento, ahora toca desarrollar nuevos enfoques, proponer tareas más concretas y empíricas de investigación y, sobre todo analizar y evaluar la puesta en marcha de política concretas.

Si, en otro orden de cosas, EU Kids ha señalado los grandes movimientos y estrategias de investigación, toca ahora profundizar más, avanzar en esquemas teóricos más completos y analíticos, desarrollar experimentos y, seguramente, discutir a fondo los modelos epistemológicos que han guiado hasta ahora la investigación.

Finalmente, si hasta ahora la perspectiva sico-sociológica nos ha permitido describir el campo de problemas que tenemos, necesitamos ahora un enfoque más ligado a la comprensión semio-cognitiva y al desarrollo de estrategias de alfabetización digital y mediática que nos desplace de la posición de simples observadores a la de actores sociales en un entrono que, como el que se da en las sociedad moderas, es cada vez más reflexivo y donde la investigación científica retroalimenta la acción social.  Todo ello, lógicamente acompañado de políticas de regulación adecuadas.


[1] Cf. 008Study on Medial Literacy: current trends on media literacy and approaches on Media Literacy in Europe, Bruselas, European Comission