Desenchufados de los medios

“El mundo desenchufado” se denomina una investigación tan interesante como llamativo es su título. Investigación que ha realizado Susan Moeller con sus propios estudiantes de doctorado en el Centro Internacional para Medios de Comunicación y Asuntos Públicos (International Center for Media & the Public Affairs, ICMPA) en colaboración con la Academia de Salzburgo sobre Medios de Comunicación y Cambio Global (Salzburg Academy on Media & Global Change).

Los investigadores han propuesto a grupos de estudiantes de diversos países del mundo que intenten vivir 24 horas, es decir, una jornada de sus vidas, sin medios de comunicación -ni teléfonos móviles, ni televisión, ni ordenadores, ni radios…- y que luego cuenten su experiencia en un relato en primera persona.

Me cuenta la propia Susan que la investigación –de la que aún no ha podido, por cuestión de tiempo, todos los resultados potenciales- ha provocado ya un “tremendo interés en los medios de todo el mundo (BBC, CNN, the New York Times, etc.).” Y ella misma se sorprende de que la televisión de Corea estuviera grabando recientemente  un documental sobre la investigación que será emitido en Diciembre”.

EL INTERÉS DEL TEMA

El mundo desenchufado pone de relieve la especial relación que se establece entre medios y personas. Relación que ha interesado siempre en teoría de la comunicación y en sicología -desde las teorías de la aguja hipodérmica y el conductismo más simple a la teoría de las gratificaciones sicológicas o las más recientes de mediación cognitiva (framieng, agenda setting, etc.). Pero en un mundo globalizado y completamente mediatizado en el que los medios absorben buen parte del tiempo de vigilia de nuestras vidas, los enfoques se renuevan y se enfatiza nuestra dependencia mediática.

Han pasado ya más de 25 años de un famoso estudio de Mary Wyn: The Plug-In Drug que ponía de manifiesto la capacidad de crear adicción que tenía la televisión. Hasta el punto de que la autora la comparaba con una especie de droga. Más adelante, Tod Gittlin con un enfoque más sociológico, hablaba de la necesidad de conexión perpetua que unos medios ilimitados nos proponían con una corriente continua de información: Media Unlimited: How the Torrent of Images and Sounds Overwhelms Our Lives . Y de un modo parecido se pronunciaba Neil Postman en su famoso: Amusing Ourselves to Death: Public Discourse in the Age of Show Business 

Todos estos estudios y ensayos ponen de manifiesto que dependemos estrechamente en nuestras vidas de los medios electrónicos y digitales. E indican que esa dependencia va aumentando con el tiempo.

Una palpable demostración de esta tesis es el sentimiento de abstinencia, de falta que se experimenta cuando, de repente, nos desenchufamos, aunque sea por unas horas, de la corriente continua del discurso mediático: cuando nos desconectamos. Intentando poner de relieve esta dependencia, ha habido muchas y muy diversas propuestas.

De entre todos los medios, el que más propuestas de desenchufarse ha recibido ha sido la televisión. No en vano es el medio que históricamente ha ocupado más tiempo de nuestras vidas de modo masivo. La tradición es larga y parece que se forjó a partir de una iniciativa de un semanario Adbuster (TV Turnoff Week), en 1995, y luego se generalizó.

En algunos países, como en Canadá y Francia, existen asociaciones dedicadas a proponer una semana sin televisión como un sistema de aprendizaje y de experiencia singular a los profesores y estudiantes. E, incluso, alguna vez el experimento se ha logrado llevar a cabo en un pueblo entero.

UNA ADICCIÓN GLOBAL

El estudio reciente de Susan Moeller y sus estudiantes presenta la novedad de poner de manifiesto que la adicción a los medios es ahora global y que afecta casi por igual a todo el mundo.

Vale la pena, por tanto, tomar muy en cuenta sus conclusiones. Se resumen en 15 puntos que expresan así:

“1. Aunque la “adicción” de los estudiantes a los medios de comunicación no pueda diagnosticarse clínicamente, los síntomas de abstinencia al parecer sí que son reales, como también la ansiedad y la depresión.

2. En todos los países, una clara mayoría de estudiantes admitieron haber fracasado por completo en sus esfuerzos de pasar un día completo desconectados.

3. Los estudiantes informaron que los medios de comunicación, en particular sus teléfonos celulares, se han convertido literalmente en parte de sus cuerpos. Por lo tanto, prescindir de ellos los hizo sentirse como si hubiesen perdido parte de sí mismos.

4. Estudiantes de todo el mundo informaron que estar conectados a la tecnología digital las 24 horas del día, los siete días de la semana no sólo es un hábito, sino que es fundamental para la manera en que establecen y manejan sus relaciones de amistad y su vida social.

5. Los estudiantes construyen diferentes identidades “de marca” para sí mismos, y usan distintas herramientas de comunicación para llegar a distintos tipos de personas.

6. Para muchos estudiantes, pasar 24 horas sin usar los medios de comunicación desveló la cortina tras la que ocultaban su soledad.

7. Muchos estudiantes, de todos los continentes, literalmente no podían imaginarse cómo llenar sus horas vacías sin los medios de comunicación.

8. Los teléfonos celulares vienen a ser la “navaja multiusos” Y también la “mantita para acurrucarse” de esta generación.

9. ¿Qué son “noticias”? Para los estudiantes, “noticia” es “cualquier cosa que acaba de pasar”: desde los acontecimientos mundiales hasta los pensamientos cotidianos de sus amigos.

10. “Ya no buscamos las noticias, las noticias nos buscan a nosotros”.

11. “140 caracteres de noticias son todo lo que necesito”.

12. La televisión es para relajarse.

13. En todo el mundo, los estudiantes usan la música no sólo para hacer más tolerables los viajes de ida a vuelta a sus lugares de estudio o de trabajo, sino también para influir sobre sus estados de ánimo.

14. El correo electrónico no está muerto: sólo que ya tiene sus años y es “para trabajar”.

15. “Simplificar, simplificar”. En todo el mundo, algunos estudiantes resultaron ser “trascendentalistas en ciernes”: hicieron la observación de que “pudieron volver a disfrutar de los placeres simples de la vida” cuando renunciaron a usar los medios de comunicación durante 24 horas”.

Todas y cada una de estos puntos, que, obviamente requieren más detalle y explicación, merecerían por sí mismos un serio ejercicio de reflexión y de investigación científica.