Una nueva alfabetización para un nuevo bachillerato

Institut d’Estudis Catalans, sede del seminario

Un anteproyecto de  ley anuncia en España un cambio en el Bachillerato. Con independencia de lo que piense o haga el legislador -que, por cierto es bastante inconstante y antojadizo en estas materias- el momento es oportuno para pensar en una redefinición de los objetivos del bachillerato.

Con esa intención, en Barcelona, el Col•legi Oficial de Doctors i Llicenciats (Josefina Lacambra), la Societat Catalana de Pedagogia (Martí Teixidó) y el Institut de Estudis Catalans (Gozález Agapito y Salvador Giner) tuvieron la amable y generosa idea de reunirnos durante un día a pensar juntos sobre el tema a una treintena de personas.

He de decir que el debate y el intercambio de ideas fue enriquecedor, constructivo, sin ningún lamento -cosa extraña en esta época- y con una convicción y, al tiempo ambición, que creo que forma parte de ese estilo y forma de hacer de los profesores de Instituto, que aún se creen admirablemente su profesión y su función social.

Saqué la conclusión que, desde luego, si de ellos dependiera, nuestro bachillerato sería excelente.

Pero, al margen de ello, como me pidieron un texto que les propusiera algunas ideas, escribí -excusándome de antemano por mi falta de legitimidad para hablar del tema del bachillerato (el mío quedó, desde luego, muy atrás) tuve la osadía de transmitirles el ahora presento aquí:

UNA NUEVA ALFABETIZACIÓN PARA UN NUEVO BACHILLERATO

Tal vez, a juzgar por los nuevos proyectos de Ley sobre educación, estemos ante las puertas de un nuevo bachillerato. Probablemente, la reforma sólo apunte a elementos cosméticos, pero, en todo caso, es legítimo aprovechar la oportunidad para redefinir un ciclo educativo que hace años que languidece confundido en un sistema desdibujado y que ha perdido la personalidad y rotundidad que un día tuvo.

Por esta razón, y porque cuando la mayoría de sistemas educativos se replantea sus objetivos lo hace en términos de competencias, nos parece legítimo tratar sobre qué competencias debiera atender un nuevo bachillerato.

Respondiendo a la discreción que nos exige nuestra especialización, sólo nos ocuparemos aquí sólo de una dimensión de esas competencias propias del bachillerato, la que se relaciona con la lectura e interpretación de textos y con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

LA LECTURA ENTENDIDA EN SENTIDO AMPLIO

Tradicionalmente, lectura se ha identificado con el proceso de decodificación de textos escritos. Se hacía así en un contexto histórico en que, al menos en occidente, la escritura alfabética y el libro eran los vehículos dominantes de la cultura.

Sin embargo, cuando en la actualidad los canales dominantes son multimedia y por ellos circulan mensajes textuales, pero preferentemente audiovisuales -como sucede en la mayoría de las sociedades contemporáneas, tanto en Oriente como en occidente; y tanto en el Sur como en e Norte-, el concepto de lectura tiene que ampliarse si no queremos perder sentido de la realidad.

Así, que es preciso ampliar el antiguo concepto de lectura. Entenderemos, de este modo, que  leer es un proceso de decodificación e interpretación de semióticas complejas e híbridas en el que intervienen buena parte delas facultades sensitivas y cognitivas de la persona.

Tendremos, al mismo tiempo, muy en cuenta que estos procesos de interpretación no dependen sólo de códigos y lenguajes sino también de tecnologías, de medios de comunicación, de situaciones de comunicación con estructura espacio-temporales muy diversas y, por tanto, dando lugar a relaciones sociales muy complejas.

En definitiva, prestaremos atención al hecho de que la mayoría de las lecturas del mundo y de la información se producen mediante las tecnologías de la información y la comunicación.

Resumiremos la complejidad de procesos y prácticas que permiten esta nueva lectura –competencia digital, informacional, mediática, etc.- en un solo término competencia mediático-informacional. Término que empieza a aceptarse casi universalmente a propuesta de la UNESCO.

Como consecuencia de este uso, se habla de alfabetización mediática e informacional (AMI)[1] para señalar la importancia que la adquisición de esta competencia tiene dentro de la sociedad de la información y del conocimiento.

Concretamente, lo que trataremos de responder en este texto es cómo debería, desde nuestro punto de vista, abordarse en el nuevo bachillerato esta competencia.  Para consultar el artículo completo: DEF PÉREZ TORNERO UNA NUEVA ALFABETIZACIÓN PARA UN NUEVO BACHILLERATO

[1] Hay que decir, en todo caso, que en Europa el nombre más extendido hoy es Media Literacy o alfabetización mediática.

Respondiendo a la discreción que nos exige nuestra especialización, sólo nos ocuparemos aquí sólo de una dimensión de esas competencias propias del bachillerato, la que se relaciona con la lectura e interpretación de textos y con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

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